La sociedad ha descubierto la importancia de un término que sólo manejaban los expertos y las empresas en dificultades: el ERTE. Quien más o quien menos, ha aprendido lo que es un ERE, en especial en la crisis del 2008, muchos por experiencia propia, pero un ERTE es para nota. Los intentos de la Ministra de Trabajo para explicarlo han sumido en la perplejidad incluso a los responsables de las Relaciones Laborales de las empresas.

Aclaremos conceptos:

¿Qué es un ERTE?

Un expediente temporal de regulación de empleo. Con un ERTE la relación laboral de una parte de la plantilla se suspende, se “hiberna”, durante un tiempo determinado – meses e incluso más de un año-, en espera de que la actividad normal de la empresa se recupere y haya trabajo para todos. Admite también la forma de una reducción de jornada durante el mismo tiempo.

¿Para qué sirve?

Es una medida que facilita la flexibilidad de la empresa para adaptarse a situaciones de crisis y evitar el cierre de empresas y, en consecuencia, la extinción definitiva de la relación laboral. Flexibiliza las relaciones laborales y permite superar situaciones extremas e inesperadas, evitando el despido de toda la plantilla.

¿Qué efectos tiene para el empleado?

Evita romper la relación laboral y en principio, asegura su puesto de trabajo. Durante ese tiempo percibe la prestación por desempleo y en algunos casos la empresa añade un complemento salarial: se mantienen en situación de paro con unos ingresos que le permiten cubrir sus necesidades vitales en espera de reintegrarse de nuevo a la empresa.

¿Cómo ha utilizado el Gobierno el ERTE en esta crisis?

Con el objetivo de ayudar a las empresas ha agilizado “teóricamente” la aprobación de los ERTES que se justifiquen por la crisis del Covid, con la condición de que al terminar el Estado de Alarma, vuelvan a contratar a toda la plantilla y la mantengan al menos durante seis meses. En caso contrario, deberían devolver las prestaciones públicas que hayan recibido los afectados por el ERTE.

¿Tiene algún sentido establecer esas condiciones?

No tienen ningún sentido, porque parte del supuesto de que, al terminar el Estado de Alarma, la empresa va a recuperar la misma actividad que tenía antes de iniciarse la crisis. Es un escenario absurdo que no se sostiene. La empresa irá recuperando poco a poco su actividad, podrán empezarán con un tercio, nos anuncian …. entonces, ¿cómo puede la empresa contratar a toda la plantilla para trabajar sólo una tercera parte? El objetivo del ERTE de permanecer suspendida la relación laboral hasta que no se recupere la normalidad, no se cumple. El Gobierno debería aumentar el tiempo necesario para que la empresa vuelva a facturar el 100% y pueda recuperar a toda la plantilla.

¿Qué han hecho algunas empresas?

Presentar un ERTE por causas económicas, por el tiempo que prevean va a durar la crisis, seis meses, un año, año y medio… que les obliga a cumplir un imposible.

Es necesario proteger el tejido empresarial español, que está compuesto en más de un 80% de autónomos y de pequeñas empresas, y es la base de la creación de empleo. Para ello, primero hay que creer en la empresa y facilitar liquidez con créditos blandos, con rapidez y eficacia, y ampliar los ERTES durante el tiempo necesario que les permita recuperar su plena actividad. Durante ese período quedan cubiertas las personas afectadas que perciben el paro, sin necesidad de acudir a ninguna renta mínima, porque no hay mejor renta que mantener el empleo.

Estos son los principios de la “flexiseguridad” que se aplican en los países del Norte de Europa: flexibilidad para que la empresa pueda adaptarse a una realidad económica cambiante y asegurar una cobertura económica a los afectados. Es la única manera de evitar los cierres de empresas, la desaparición de los autónomos y recuperar nuestro tejido empresarial en cuanto se alcance de nuevo la normalidad de la actividad económica, que es la mayor garantía de generación de empleo.

¿Qué es neddux?

Author

Sandalio Gómez, Professor Emeritus at IESE Business School.